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Durante muchos años, la plaza de Saint-Honoré había sido
ocupada por un enorme edificio de aparcamientos. Este importante
proyecto, en que Simon Platt intervino como arquitecto responsable
para el Taller de Arquitectura de Ricardo Bofill, tenía la
intención de reconvertir la plaza, lo que supuso la demolición
del parking y su reconstrucción en cinco plantas subterráneas.
Esto permitió la construcción de un nuevo edificio de siete
plantas que alberga la sede del Banco Paribas, oficinas, comercios,
una comisaría de policía y otros servicios.
La galería comercial recupera el eje de la Rue Marché Saint-Honoré
entre la Rue Rivoli y la Opera a través de un atrio que cruza
el edificio longitudinalmente como una calle peatonal.
A nivel arquitectónico el proyecto es una síntesis de la
arquitectura de tendencia clásica con el "high tech", aprovechando
las técnicas más innovadoras de la industria de la construcción
moderna. Está compuesto de dos bloques de siete plantas separados
por una calle interior cubierto por un techo transparente
e intercomunicados por pasarelas. El conjunto está aislado
del exterior por una doble fachada de vidrio. La fachada exterior,
separada del interior por un espacio ventilado de unos 60
cm, es del sistema de vidrio Pilkingten Planar, sin carpintería
y suspendido por un sistema metálico con puntos de fijación
ligeras y sellado con silicona. El aspecto exterior del edificio
es de una transparencia insólita.
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