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El Auditorio Nacional de Música de Madrid, acabado a finales
de los años 80, cuenta con dos salas de conciertos, ambos
previstos con órganos
El gran órgano de la Sala Sinfónica, proyectado por Simon
Platt y construido por Gerhard Grenzing, se inauguró en 1991
y completa la escenografía de esta impresionante sala de 2.400
asientos ofreciendo una especie de retablo musical detrás
del orquesta. Su envergadura (casi 6.000 tubos, 92 de los
cuales en la fachada) ofreció una amplia oportunidad de desarrollar
una composición que intenta expresar visualmente la dinámica
de la música.
Este órgano/retablo sirve tanto para acompañar la propia
música del órgano como todos los actos que se celebran en
la sala sinfónica.
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